El turista japonés que hizo noticia estos últimos meses al convertir el aeropuerto de México en su casa, decidió abandonar el lugar al aceptar la propuesta de una mujer oriental que lo hospedará. Vivió allí por 117 días. Como se informó anteriormente, Hiroshi Nohara, había dicho que se quedaba allí sin un plan concreto.
Perdió el pasaporte y esa habría sido la razón que lo obligó a pernoctar día tras día en el terminal internacional, ante la atónita mirada de los pasajeros que no entendían la ocurrencia.
Simplemente sigue ahí, sentado en la Terminal, durmiendo en una silla y sobreviviendo gracias a lo que le dan los restaurantes de comida rápida y algunos pasajeros.
No tiene el mejor de los aspectos y, al parecer, su higiene deja mucho que desear, pero ya es famoso. Los medios locales emiten reportajes sobre su vida en el aeropuerto y los turistas se hacen fotos con él, mientras las autoridades aeroportuarias intentan aclarar con la embajada japonesa por qué sigue allí.
Indica la publicación que Nohara salió de su país para buscar a su novia, de la que no sabe absolutamente nada desde que se separararon en Japón, y que iría a Brasil porque ella estaría probablemente allá.
La pérdida del pasaporte hizo más trágica la búsqueda, por lo que se vió obligado a quedarse alli, hasta que su embajada en el DF lo ayudó con el trámite.
Una mujer de rasgos orientales logró convencerlo para que abandone el lugar y se mude provisionalmente a su casa, al sur de la ciudad.
Hiroshi Nohara se hizo tan popular en estos 117 días que los taxistas, vendedores y hasta empleados del aeropuerto le habían tomado aprecio, por lo que no dudaron en ofrecerle una calurosa despedida, en la que intercambiaron direcciones, teléfonos y se tomaron fotos.
Perdió el pasaporte y esa habría sido la razón que lo obligó a pernoctar día tras día en el terminal internacional, ante la atónita mirada de los pasajeros que no entendían la ocurrencia.
Simplemente sigue ahí, sentado en la Terminal, durmiendo en una silla y sobreviviendo gracias a lo que le dan los restaurantes de comida rápida y algunos pasajeros.
No tiene el mejor de los aspectos y, al parecer, su higiene deja mucho que desear, pero ya es famoso. Los medios locales emiten reportajes sobre su vida en el aeropuerto y los turistas se hacen fotos con él, mientras las autoridades aeroportuarias intentan aclarar con la embajada japonesa por qué sigue allí.
Indica la publicación que Nohara salió de su país para buscar a su novia, de la que no sabe absolutamente nada desde que se separararon en Japón, y que iría a Brasil porque ella estaría probablemente allá.
La pérdida del pasaporte hizo más trágica la búsqueda, por lo que se vió obligado a quedarse alli, hasta que su embajada en el DF lo ayudó con el trámite.
Una mujer de rasgos orientales logró convencerlo para que abandone el lugar y se mude provisionalmente a su casa, al sur de la ciudad.
Hiroshi Nohara se hizo tan popular en estos 117 días que los taxistas, vendedores y hasta empleados del aeropuerto le habían tomado aprecio, por lo que no dudaron en ofrecerle una calurosa despedida, en la que intercambiaron direcciones, teléfonos y se tomaron fotos.
Blogalaxia:japonés, turista, aeropuerto, vida, méxico Technorati:japonés, turista, aeropuerto, vida, méxico agregaX:japonés, turista, aeropuerto, vida, méxico








0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada