Tres escándalos mediáticos en los que miembros del PP están involucrados, destapados en las últimas semanas, han puesto a Mariano Rajoy contra las cuerdas: el espionaje entre miembros del PP madrileño, la exclusión del cabeza de lista por Ourense por problemas con Hacienda y la última trama de corrupción destapada por el juez Garzón que salpicaría al partido en Madrid y Valencia.
La organización nacional del partido se ha desmarcado de estos escándalos pero es indudable que han afectado a su imagen y a su capacidad de hacer oposición en un momento de fuerte crisis económica y una tasa de paro histórica. Habrá que ver cómo afecta esto a las tres citas políticas del año: las elecciones vascas y gallegas (1 de marzo) y los comicios al parlamento europeo en junio.
Estos sucesos suponen la puntilla a un año especialmente duro para Rajoy en el que ha tenido que vivir varios reveses importantes como la derrota en las elecciones generales en marzo y afrontar un enfrentamiento dentro del partido que se ha dejado ver en los siguientes sucesos:
La marcha de María San Gil y la fractura interna que supuso.
La encarnizada lucha de clanes entre las elecciones y el Congreso del partido, celebrado el pasado junio en Valencia.
Los continuos enfrentamientos entre los gobiernos de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón.
Asuntos que aún colean en alguno de los escándalos de estos días y que muestran que Aguirre y su grupo madrileño son el origen de la mayoría de estos quebraderos de cabeza para Rajoy.
Rajoy ha pasado a un segundo plano delegando un peso mayor en De Cospedal y la portavoz parlamentaria Soraya Sáez de Santamaría. Además, muchos analistas coinciden en que del resultado de esas citas electorales dependería su futuro como cabeza del partido.
Tomado de 20 minutos.es
La organización nacional del partido se ha desmarcado de estos escándalos pero es indudable que han afectado a su imagen y a su capacidad de hacer oposición en un momento de fuerte crisis económica y una tasa de paro histórica. Habrá que ver cómo afecta esto a las tres citas políticas del año: las elecciones vascas y gallegas (1 de marzo) y los comicios al parlamento europeo en junio.
Estos sucesos suponen la puntilla a un año especialmente duro para Rajoy en el que ha tenido que vivir varios reveses importantes como la derrota en las elecciones generales en marzo y afrontar un enfrentamiento dentro del partido que se ha dejado ver en los siguientes sucesos:
La marcha de María San Gil y la fractura interna que supuso.
La encarnizada lucha de clanes entre las elecciones y el Congreso del partido, celebrado el pasado junio en Valencia.
Los continuos enfrentamientos entre los gobiernos de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón.
Asuntos que aún colean en alguno de los escándalos de estos días y que muestran que Aguirre y su grupo madrileño son el origen de la mayoría de estos quebraderos de cabeza para Rajoy.
Rajoy ha pasado a un segundo plano delegando un peso mayor en De Cospedal y la portavoz parlamentaria Soraya Sáez de Santamaría. Además, muchos analistas coinciden en que del resultado de esas citas electorales dependería su futuro como cabeza del partido.
Tomado de 20 minutos.es








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