Un terremoto con una magnitud de 5,8 grados en la escala de Richter sacudió el domingo por la noche el centro de Italia a las 3.32 de la madrugada, según confirmó un portavoz del Centro Nacional de Terremotos. El temblor ha dejado hasta el momento al menos 31 muertos, entre ellos varios niños que quedaron atrapados entre los escombros, y unos 40 desaparecidos, según fuentes oficiales. Se espera que la cifra aumente con el paso de las horas.
El pánico regresó a la localidad de L'Aquila, capital de L'Abruzzo, horas después del terremoto con leves sacudidas que provocaron la alarma entre los vecinos. El presidente italiano, Silvio Berlusconi, decretaba a primera hora de la mañana el estado de emergencia ante el desastre y ha suspendido su viaje a Moscú, según la cadena Sky.
El hecho de que el epicentro se situara en un punto tan cercano a la superficie provocó que fuera "más sentido por la población" y tuviera una intensidad "sustancial", añadieron fuentes del centro sísmico italiano.
La situación es caótica. El colapso es total en L'Aquila, donde los servicios de emergencias trabajan incansablemente para rescatar a los heridos y evacuar a las víctimas más graves, aunque la situación parece cada vez más complicada.
El hospital de la zona está tan saturado por la cantidad de heridos que se han visto en la obligación de atender a los pacientes en la entrada del centro, al que llegan semidesnudos, en shock o con heridas de diversa consideración. Además, el hospital se ha quedado sin agua potable.
Según el responsable de Protección Civil, Guido Bertolaso, la situación es "dramática". "Es la peor tragedia de este milenio", afirmaba Bertolaso. No se descarta, por tanto, que la cifra de muertos se eleve en las próximas horas, debido al número de pueblos que se han visto afectados. Además, ha asegurado que era imposible prever un terremoto de estas magnitudes, pese a que un geólogo lo advirtió hace días.
La tragedia está alcanzando tales magnitudes que el Gobierno italiano ha dado orden de que se incorporen a las tareas de rescate en L'Aquila contigentes de otras provincias como de Trento, apoyados por perros especializados en el rastreo, y por agentes forestales.
Desastre en L'Aquila
Además, se teme que haya numerosos heridos entre los edificios del centro histórico de L'Aquila que se han visto muy afectados. El alcalde de la ciudad, Massimo Cialente, ha informado del derrumbe de un centro de estudiantes y de que 120.000 personas han salido a las calles.
Cubiertos con mantas se agolpan en centros deportivos, aceras y plazas los supervivientes aún con el terror reflejado en sus rostros, mientras con sábanas tapan a las decenas de muertos que se encuntran también en las calles.
Según las últimas informaciones, al menos siete jóvenes están atrapados entre los escombros del albergue. El edificio está tan destrozado que las labores de rescate se están realizando con las manos ya que las máquinas no pueden acceder y se teme dañar a los jóvenes.
También la cúpula de la iglesia de las Almas Santas se ha derrumbado, así como una residencia de estudiantes universitarios. La catedral, asimismo, ha sufrido también daños materiales. Unos 15.000 habitantes permanecen sin suministro eléctrico.
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