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sábado 29 de enero de 2011

La revolución social que se vive en el mundo árabe: jóvenes, islam, Internet y democracia




En las muertes de los jóvenes Mohammed Bouazizi y Khaled Said están las claves de la revolución que vive ahora el mundo árabe: una serie de revueltas populares, principalmente juveniles, que se repiten desde diciembre en distintos países árabes y que han conseguido incluso derrocar a un presidente que llevaba 20 años en el poder en Túnez.

Said fue apaleado hasta morir en la puerta de un cibercafé tras intentar subir a YouTube un vídeo sobre corrupción policial egipcia. Bouazizi se inmoló en Túnez después de que la Policía le requisara las verduras que iba a vender en un puesto ambulante.

Ambos eran jóvenes, protestaban por las injusticias y clamaban por un futuro mejor. Ellos no lo verán, pero sus muertes encendieron la mecha de la juventud árabe. Una juventud muy populosa -sólo en Túnez los menores de 30 años suponen el 52% de la población- cada vez más formada y ávida de cambios democráticos y de libertad de información. Una juventud que vive en el islam sin fanatismos y que está cansada de ver que los hombres que rigen sus países son los mismos que cuando nacieron.

Una juventud desencantada
El Magreb lleva años notando esta inquietud juvenil, la de una generación abierta al mundo que pide paso y exige mayor capacidad de decisión. La crisis económica y sus difíciles perspectivas laborales han radicalizado sus visiones políticas. Y han usado las redes sociales, cada vez más populares a pesar de las censuras, para su organización interna y la movilización de masas. Sin Internet no se entiende la explosión de manifestaciones y protestas simultáneas que han vivido en el último mes Túnez, Argelia, Libia, Egipto, Jodania o Yemen.

El éxito de la revuelta contra el régimen autoritario, controlador y corrupto de Ben Alí en Túnez, que acabó derrocando al Gobierno, es lo que ha dado alas a los jóvenes de los países cercanos, siendo Egipto el que ahora mismo vive las protestas más multitudinarias, esta vez contra Hosni Mubarak, en el Gobierno desde 1981.

En Egipto se ha vivido este viernes otra jornada de intensas movilizaciones populares callejeras, que han concluido con el anuncio de la disolución del Gobierno por parte del presidente Mubarak.

¿Peligro de contagio?
En Yemen también ha cundido el ejemplo tunecino. Decenas de miles de personas convocadas por los principales partidos de la oposición yemení se concentraban este jueves en cuatro puntos de la capital para pedir que el presidente del país, AliSaleh Abdalá, no se presente a una nueva reelección. Abdalá lleva 30 años en el poder.
Protestas menores, pero que han supuesto ya varios muertos por el método de la inmolación han llegado también a Argelia, Libia o Jordania. Ni Marruecos se ha librado. Ya van cuatro inmolaciones esta semana. Para evitar que se recrudezcan aquí las protestas, el régimen de Mohamed VI ha puesto sobre la mesa una proposición de abaratar los alimentos de primera necesidad y una subvención a los hidrocarburos.

¿Y cómo está reaccionando ante estas movilizaciones la comunidad internacional? El vecino Israel está preocupado por los sucesos de Egipto. Temen que el derrocamiento de Mubarak traiga inestabilidad geoestratégica a la zona, no en vano es uno de sus principales aliados. Sin embargo, el Gobierno israelí ha declarado su convencimiento de que en Egipto no ocurrirá lo mismo que en Túnez, que Mubarak logrará doblegar las protestas.

La mayoría de los Gobiernos de Occidente ve con buenos ojos unas protestas que consideran una aperturismo hacia sistemas más democráticos. Les gusta que no estén marcados por el fanatismo islamista, y todo pese a que durante años han apoyado a unos gobiernos que ahora se muestran como dictaduras disfrazadas


Fuente: 20 minutos.es

lunes 24 de enero de 2011

Un ataque suicida provoca una matanza en el principal aeropuerto moscovita

Al menos 35 personas han muerto este lunes a causa del atentado suicida ocurrido en el Aeropuerto Internacional Moscú-Domodedovo, según ha informado la portavoz de este aeródromo, Yelena Galanova.


El Ministerio de Emergencias ruso mantiene en 130 el número total de heridos a causa de este suceso. De este total, 51 personas han sido hospitalizadas, al menos 35 de ellas en estado grave, según datos recogidos por la agencia de noticias RIA Novosti.


La bomba fue detonada en la zona de llegadas de la terminal internacional del aeropuerto en torno a las 16.40 (14.40 hora peninsular en España). En dicha terminal habían aterrizado en la media hora anterior al ataque aviones procedentes de Londres, Bruselas, Grecia, Ucrania y Egipto.


La magnitud de la explosión fue equivalente a cinco kilos de dinamita, aunque el artefacto estaba preparado con objetos metálicos para causar el mayor daño posible, han indicado a los medios locales fuentes de los servicios de seguridad.


La amenaza ha llevado a incrementar las medidas de seguridad en otros aeropuertos y en el metro de la capital rusa, donde en marzo del año pasado se produjo un doble atentado que causó 39 muertos.


AMENAZA DETECTADA


Las autoridades, que han abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido, habrían conocido de antemano la posibilidad de un atentado en el aeropuerto de Domodedovo, según una fuente de seguridad consultada por RIA Novosti.


Dicha fuente ha apuntado que las autoridades trataban de localizar a tres sospechosos, después de que algunos comentarios aparecidos en Internet hiciesen hincapié en que no existían comprobaciones de seguridad en las zonas de llegada y que, por tanto, el acceso es libre.



miércoles 5 de enero de 2011

Cuba comienza un proceso de cambio con el despido de 500.000 funcionarios

Cuba ha comenzado el proceso de despido de miles de trabajadores estatales en varios de sus ministerios. Se trata de una de las medidas centrales del presidente Raúl Castro para impulsar la economía doméstica.


El Gobierno ha anunciado que planea despedir 500.000 trabajadores de sus infladas plantillas estatales hasta el próximo mes de marzo. El secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdés, ha explicado que el sindicato de trabajadores se encargaría de supervisar los despidos que comenzarán en los Ministerios del Azúcar, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo para asegurarse de que se lleven a cabo sin "violaciones, paternalismo, favoritismo y cualquier otra tendencia negativa".


Los recortes de empleo forman parte de los planes que revisa actualmente Castro para poner fin a los problemas económicos crónicos de la isla. Cuba, fuertemente golpeada por tres huracanes en 2008 y por la crisis financiera global, está escasa de divisas y ha debido recortar las importaciones, congelar cuentas bancarias locales de empresas extranjeras e incumplir pagos a los acreedores en los últimos dos años.


Por eso Castro quiere reducir el papel del Estado mientras mantiene el control de una economía que va a tener un mayor sector privado y menos gasto estatal. En la mayoría de los casos, a los cubanos que resulten despedidos se les ofrecerá otras opciones de trabajo, que pueden aceptar o rechazar. Unos 200.000 empleados serían absorbidos por cooperativas que se crearán en empresas operadas por el Estado.










El Estado garantiza a los cubanos beneficios sociales como la salud y la educación gratuitas, pero ganan salarios promedios equivalentes a unos 20 dólares al mes.


Licencias de trabajo por cuenta propia
El Gobierno también ha comenzado a emitir 250.000 nuevas licencias de trabajo por cuenta propia. Por primera vez se permitirá que los trabajadores contraten mano de obra.


Una segunda ronda del reajuste laboral se llevará a cabo más adelante, con al menos otros 500.000 empleos eliminados de las nóminas del Estado en los próximos años. El sindicato debe "convencer (a los trabajadores) de la necesidad de la aplicación de estas medidas para la economía del país, con la seguridad de que en última instancia nadie quedará desamparado", dijo Valdés.


Una comisión sindical en cada uno de los ministerios y centros laborales determinará cuáles trabajadores son los más "idóneos" y mantendrán sus puestos en función de su productividad. "Sabemos que si no hay productividad, no va haber jamás incremento de los salarios, por tanto es una medida necesaria que hay que entenderla", dijo Mayda Vega, jefa de despacho de un viceministro de Agricultura.